El Acné incrementa el riesgo de depresión

El Acné incrementa el riesgo de depresión

El acné es una enfermedad que aparece con el desarrollo sexual (Hormonal) en la pubertad. Afecta la piel, en especial la del rostro por la presencia de comedones (espinillas), pápulas, pústulas y cicatrices, las cuales alteran la autoestima.

Los médicos deben controlar los síntomas del estado de ánimo en pacientes con acné, y según investigadores canadienses, el acné puede estar relacionado con un mayor riesgo de depresión.

Las personas con acné tenían una mayor probabilidad de desarrollar trastorno depresivo mayor durante un período de seguimiento de 15 años en comparación con aquellas sin acné (18.5% versus 12.0%), según Isabelle Vallerand, PhD, de la Universidad de Calgary, y sus colegas.

El aumento del riesgo asociado fue más alto durante el primer año de un diagnóstico de acné. Este riesgo asociado se mantuvo significativo hasta 5 años después de un diagnóstico de acné, aunque disminuyó constantemente con el tiempo:

“Nos sorprendió encontrar que en el primer año después de un diagnóstico de acné, estos pacientes tienen un 63% más de riesgo de desarrollar depresión en comparación con los pacientes que no tenían acné y que este riesgo se mantuvo significativamente aumentado hasta 5 años después del diagnóstico inicial de acné. Las personas que padecen de acné, la afección es más profunda que la piel y puede tener un impacto sustancial en la salud mental”. Afirmó la Dra. Vallerand.

El análisis incluyó datos de la Red de Mejora de la Salud de Gran Bretaña, un gran registro de atención primaria, que abarca pacientes entre las edades de 7 – 50 años. Solo se incluyeron nuevos casos incidentes, mientras que aquellos con un diagnóstico de acné o depresión antes del seguimiento fueron excluidos.

Entre la cohorte total de 1.731.608 pacientes, 134.437 personas fueron diagnosticadas con acné. Estas personas solían ser mujeres, más jóvenes y tener un nivel socioeconómico más alto que las personas sin acné.

Durante los primeros 5 años después de un diagnóstico de acné, las mujeres eran más propensas a desarrollar trastorno depresivo mayor. Durante los 15 años de seguimiento, también se informó que la obesidad era un factor de confusión en el riesgo asociado. Debido a esto, los investigadores sugieren que investigaciones futuras sobre el tema tomen en cuenta estas variables.

En un subanálisis, el riesgo de depresión en los primeros 5 años siguió siendo significativo después de excluir a los pacientes a quienes se les prescribió isotretinoína, y que probablemente sufrieron del acné más severo.

“Recomendamos que los proveedores de atención médica que tratan a los pacientes con acné estén al tanto de los síntomas emergentes de la depresión con el fin de ayudar a iniciar intervenciones tempranas de salud mental, cuando sea necesario”, concluyó la Dra. Vallerand.

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