Asociación entre el insomnio y el rendimiento cognitivo

Todo parece indicar que el insomnio provoca alteraciones en el cerebro, como la disminución del volumen de ciertas regiones, también cambios en la materia blanca que al parecer podrían predisponer al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Antecedentes: La creciente evidencia vincula la mala calidad del sueño con un mayor riesgo de demencia al final de la vida. Sin embargo, los correlatos estructurales y cognitivos del insomnio todavía no se comprenden bien. Los objetivos del estudio fueron caracterizar el rendimiento cognitivo y el patrón estructural del cerebro de adultos cognitivamente intactos con mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer con insomnio.

El insomnio fue reportado por 615 de 1,683 participantes (36.5%), incluyendo 137 de 366 (37.4%) con imágenes estructurales ponderadas en T1 disponibles y 119 de 334 (35.6%) con imágenes ponderadas por difusión.

Los individuos con insomnio (n = 615) obtuvieron peores resultados en las pruebas de función ejecutiva que los No insomnes y mostraron un volumen de materia gris inferior en la corteza temporal media orbitofrontal izquierda y derecha, precúneo bilateral, corteza cingulada posterior y tálamo, mayor volumen de materia gris en el caudado izquierdo núcleo y reducción generalizada de la densidad media y axial en los tractos de materia blanca del hemisferio derecho.

El insomnio interactuó con el genotipo APOE, con portadores APOE-E4 que muestran volúmenes de materia gris más bajos cuando el insomnio estaba presente, pero volúmenes más altos cuando el insomnio no estaba presente, en varias regiones de materia gris, incluida la circunvolución angular izquierda, la circunvolución frontal superior bilateral, el tálamo y el hipocampo derecho.

El insomnio en adultos cognitivamente no afectados con un mayor riesgo de Enfermedad de Alzheimer, está asociado con un peor desempeño en algunas funciones ejecutivas y cambios de volumen en la materia gris cortical y subcortical, incluidas las áreas clave involucradas en la enfermedad de Alzheimer, así como la disminución de la densidad de la sustancia blanca.

Los hallazgos respaldan los resultados de estudios previos que habían mostrado una asociación entre insomnio y mayor riesgo de demencia, y contribuirán a comprender mejor la fisiopatología del Alzheimer, a mejorar el diagnóstico precoz con pruebas poco invasivas y buscar nuevas opciones terapéuticas que se centren en mejorar la calidad del sueño.

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