Cómo la educación de las niñas en el control de la natalidad puede frenar el crecimiento de la población


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13 enero, 2021 - #sexualidad

El rápido crecimiento de la población ocasiona una serie de consecuencias sociales, económicas, ambientales y de salud pública no deseadas.

La educación y la planificación familiar han estado vinculadas durante mucho tiempo a tendencias de fecundidad más bajas. Pero una nueva investigación de la Universidad de Washington analiza los factores que disminuyen significativamente de la fecundidad en los países con alta explosión demográfica.

El uso generalizado de anticonceptivos y en menor medida, la educación de las niñas al menos hasta los 14 años, tienen el mayor impacto en la reducción de la tasa de fertilidad de un país.

La Dra. Daphne Liu, estudiante de doctorado en estadística en la Universidad de Washington y el Dr. Adrian Raftery, profesor de estadística y sociología de la Universidad de Washington, exploraron dos preguntas: 1) ¿Es más efectivo aumentar el uso de anticonceptivos o reducir la demanda en planificación familiar? 2) ¿Es el número de años que las niñas asisten a la escuela lo que hace que la educación sea un factor de fertilidad?

L09 a Dra. Daphne Liu, afirmó “Generalmente se piensa que las políticas que aumentan el acceso a la educación y la planificación familiar aceleran el declive de la fertilidad al empoderar a las personas, en particular a las niñas y las mujeres, para que logren sus propios deseos en la vida. Nuestro trabajo tiene como objetivo explorar qué aspectos de la educación y de la planificación familiar de un país tienen el mayor impacto en la disminución de la fecundidad "A medida que la población mundial se acerca a los 10.900 millones proyectados para 2100, se espera que gran parte de ese crecimiento se produzca en países de alta fecundidad de América Latina, Asia y África.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU), señalan el significativo papel que desempeña la fertilidad sostenible en la salud ambiental, económica y de la población de un país, junto con las formas en que la planificación familiar permite a las personas y familias establecer sus propias metas de fertilidad (Número de hijos).

La tasa global de fecundidad actual de 2,5 nacimientos por mujer es inferior a 3,2 en 1990, pero es más alta en partes del mundo donde algunos países informan tasas de fecundidad de al menos 4 nacimientos por mujer.

El estudio de los Drs. Liu y Raftery, utiliza datos de las Naciones Unidas sobre las tasas de fertilidad desde 1970 y los combina con datos sobre educación y anticoncepción para determinar qué factores tienen el mayor efecto.

Dentro de la categoría de planificación familiar se analizaron dos factores a lo largo del tiempo:

1) La prevalencia de anticonceptivos, que es el porcentaje de mujeres que usan anticonceptivos modernos;

2) Necesidad insatisfecha, que es el porcentaje de mujeres que dicen que quieren postergar o dejar de tener hijos pero no están usando anticonceptivos.

Si bien la diferencia entre las dos métricas puede parecer pequeña, la necesidad insatisfecha puede reflejar un interés hipotético en la planificación familiar, mientras que la prevalencia de anticonceptivos refleja el uso real.

El estudio encontró que la prevalencia de anticonceptivos tuvo un efecto significativamente mayor. Por ejemplo, los datos de El Salvador muestran que el vínculo entre un aumento en el uso de anticonceptivos y una disminución correspondiente en la tasa de fecundidad es especialmente pronunciado. La tasa de fecundidad total del país pasó de 5,44 nacimientos por mujer a mediados de la década de 1970, cuando el 28% de las mujeres usaban métodos anticonceptivos, a 2,72 nacimientos a mediados de la década de 2000, cuando la prevalencia de anticonceptivos se había más que duplicado.

También se analizó el efecto de la educación en los cambios de fertilidad. Para ello, examinaron dos aspectos diferentes de la educación, ambos vinculados a valores culturales y resultados económicos: 1) La matrícula escolar y 2) el nivel más alto de educación que suelen alcanzar las niñas. Esto último se deriva de las oportunidades académicas y profesionales disponibles para mujeres y niñas, que pueden afectar sus decisiones sobre la maternidad.

Se ha planteado la hipótesis de que lo primero afecta la fertilidad porque si más niños van a la escuela, es más costoso educarlos, lo que puede desanimar a las familias a tener más hijos.

Los investigadores descubrieron que la educación afectaba la fertilidad principalmente a través del logro educativo de las niñas, particularmente durante la adolescencia temprana (el nivel de escolarización de “secundaria inferior”). Generalmente considerada la última etapa de la educación básica, completar al menos el nivel secundario inferior tuvo un mayor efecto en la disminución de la fecundidad que completar solo la educación primaria.

Kenia mostró un aumento sustancial en el nivel educativo de las niñas, del 12% que alcanzó el nivel secundario inferior a mediados de la década de 1970 al 59% a mediados de la década de 2010. La prevalencia de anticonceptivos en Kenia también creció de manera constante, del 5% al 51%, mientras que la tasa de fecundidad total se redujo de 7,64 nacimientos por mujer a 4,0.

De los dos factores, la educación en la planificación familiar jugó un papel más importante en la aceleración de la transición. “Es importante saber que la planificación familiar es fundamental”, dijo Raftery. “Sin embargo, ambos factores son importantes y funcionan juntos. La educación brinda a las mujeres más oportunidades como alternativas a tener familias numerosas, mientras que la planificación familiar les brinda los medios para lograr sus objetivos”.

En general, África, donde se encuentran los países con mayor fertilidad, mostró reducciones en la fertilidad, pero a un ritmo más lento que otras regiones del mundo con mayor fertilidad. Esto puede estar asociado con el desarrollo económico y los valores culturales relacionados con el tamaño de la familia, así como con la calidad de la educación. De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, los legisladores y las ONG deben seguir centrándose en la educación y en la disponibilidad y aceptación de anticonceptivos para las mujeres.

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano. Para obtener más información, comuníquese con Liu en dhliu@uw.edu.

Fuente informativa: university of washington

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