Descubren microcomponentes que mejoran la sensibilidad a la insulina


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21 diciembre, 2020 - #Diabetes

La glucosa proviene de los alimentos y es la principal fuente de energía en la sangre.

La insulina es la hormona que produce el páncreas y que ayuda a que la glucosa de los alimentos ingrese a todas las células para usarse como energía. Algunas veces, el cuerpo no produce insulina, o el organismo no la puede utilizar adecuadamente y la glucosa no puede ingresar a las células y se queda en la sangre ocasionando diabetes que es una enfermedad que se presenta cuando los niveles de glucosa o azúcar en la sangre están muy altos.

Las muertes por diabetes aumentaron en un 70% a nivel mundial entre 2,000 y 2,019, con un aumento del 80% en el número de muertes por esa causa entre los hombres. Este aumento de la diabetes podría deberse a los malos hábitos alimentarios y al sedentarismo, causantes de muchos casos de obesidad.

El ejercicio físico puede ser un complemento importante en el tratamiento de la diabetes mellitus no insulinodependiente y la diabetes mellitus insulinodependiente. Durante los últimos años, se ha logrado un progreso considerable en la comprensión de la base molecular de estos efectos clínicamente importantes del ejercicio físico. De manera similar a la insulina, una sola sesión de ejercicio aumenta la tasa de captación de glucosa en los músculos esqueléticos contraídos, un proceso que está regulado por la translocación de los transportadores de glucosa GLUT4 a la membrana plasmática y los túbulos transversales. El ejercicio y la insulina utilizan diferentes vías de señalización, las cuales conducen a la activación del transporte de glucosa, lo que quizás explica por qué los humanos con resistencia a la insulina pueden aumentar el transporte de glucosa en los músculos en respuesta a una serie aguda de ejercicio.

 

El entrenamiento físico juega un papel importante y esencial, en el tratamiento y prevención de la insensibilidad a la insulina.

Los microRNAs son pequeñas moléculas que tienen la capacidad de regular la expresión de los genes. Casi todas las células pueden secretarlos y se distribuyen por el organismo a través de la sangre en el interior de los exosomas, unas pequeñas nanovesículas capaces de transportarlos que se han revelado como un sistema potencialmente muy relevante para la comunicación intercelular.

Los músculos liberan ciertos microRNAs, que son transportados en pequeñas vesículas (exosomas) y permiten que en el hígado se module la expresión de determinados genes que mejoran la sensibilidad a la insulina.

Las enfermedades metabólicas, están relacionadas con los cambios en el perfil de los microRNAs circulantes en la sangre, y por ello pueden servir como biomarcadores para mejorar el diagnóstico de las enfermedades y hacer un seguimiento de la respuesta a los tratamientos.

Los autores de este estudio administraron exosomas de ratones entrenados a ratones sedentarios y observaron que los últimos eran capaces de modular la expresión de ciertos genes en el hígado, lo que mejoró la sensibilidad a la insulina de los animales tratados.

Este estudio revela un mecanismo de comunicación entre diferentes órganos, en este caso músculo e hígado, poco explorado hasta la fecha, y proporciona una nueva diana terapéutica para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico. Y también han señalado que esta nueva vía resulta de particular interés para aquellos pacientes de avanzada edad o con problemas de fragilidad física que les impida hacer esfuerzos intensivos”.

Fuente informativa: PNAS

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21 diciembre, 2020 ocPUmMGv

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