Cáncer de piel, características y recomendaciones

Cáncer de piel, características y recomendaciones

La piel es el órgano más grande que tenemos. Las exposiciones constantes y prolongadas a los rayos ultravioleta y los componentes genéticos son los factores más relevantes ante el desarrollo del cáncer de piel.

Porque se presenta un crecimiento no controlado y anormal de células en el que el organismo no puede reparar el daño en el ADN, dando paso a mutaciones en las que se forman acumulaciones de piel en forma de tumores malignos. En ocasiones, el no reconocimiento de los síntomas que causan estas células cancerígenas influye en que se descubra la enfermedad en etapas avanzadas. La recomendación es identificar la aparición de lunares extraños o cambios en los ya existentes. Estos son algunos de las características:

– Asimetría: la mitad del lunar no corresponde con la otra mitad.

– Bordes irregulares: los extremos del lunar son irregulares.

– Color: la pigmentación no es uniforme sus tonalidades varían.

– Diámetro: el lunar tiene más de 6 milímetros de ancho.

Otras señales de advertencia son: llagas que no cicatrizan, propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante; enrojecimiento o una nueva inflamación más allá del borde; cambio en la sensación (comezón, sensibilidad o dolor); variación en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado, o la apariencia de una protuberancia o nódulo).

Existen varios tipos de cáncer de piel y según la Sociedad Americana de Cáncer los más comunes son:

– Carcinoma de células basales: alrededor de 8 de cada 10 casos de cáncer de piel son de esta clase (también llamados cánceres de células basales). Por lo general surgen en las zonas expuestas al sol especialmente la cabeza y el cuello. Para tratarlo se debe retirar el lunar anormal, si no se extrae completamente, el carcinoma de células basales puede reaparecer en el mismo lugar de la piel. Las personas que han tenido cánceres de piel de células basales también tienen una probabilidad mayor de padecer nuevos cánceres en otros lugares.

– Carcinoma de células escamosas: unos 2 de cada 10 casos de tumores malignos de piel son de este tipo. Las células en estos cánceres lucen como versiones anormales de las células escamosas vistas en las capas externas de la piel. Comúnmente estas anomalías tienen más probabilidad de crecer hacia las capas más profundas de la piel y propagarse a otras partes del cuerpo que los cánceres de células basales, aunque esto sigue siendo poco común.

– Melanoma: se originan a partir de los melanocitos (células encargadas de producir la melanina, el pigmento de la piel). El melanoma es mucho menos común que los cánceres de piel de células basales o de células escamosas, pero es más propenso a crecer y propagarse si no se trata. El melanoma es un cáncer que aparece más frecuentemente en las personas de piel blanca. Aunque el tener piel oscura disminuye el riesgo de melanoma, esto no significa que una persona de piel oscura nunca lo contraerá. Este cáncer es casi siempre curable en sus primeras etapas, pero también tiende a propagarse a otras partes del cuerpo. El melanoma se debe detectar lo más rápido posible debido a su vertiginosa expansión que puede afectar a otros órganos.

Estudios clínicos recientes hechos en Australia han demostrado que el uso del bloqueador no es suficiente para prevenir esta enfermedad, siendo más efectivas las barreras físicas como la ropa y los sombreros.

Por ello es importante protegerse aplicándose bloqueador solar, mínimo 30 SFP y nunca está de más usar sombreros y sombrillas a las horas más altas de rayos ultravioleta, que son a las 10:00pm – 4:00pm.

Fuente: https://www.skincancer.org/prevention/graphics/warning

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