Cómo el cerebro suprime el acto de venganza

Cómo el cerebro suprime el acto de venganza

Los investigadores encuentran qué zonas del cerebro se activan con la ira.

Los investigadores han desarrollado un juego económico en el que un participante se enfrenta al comportamiento justo de un jugador y las provocaciones injustas de otro jugador. Observaron qué áreas se activaron cuando el participante experimentó injusticia e ira. Entonces los científicos le dieron al participante la oportunidad de vengarse. Identificaron así la ubicación en el cerebro de las activaciones que están relacionadas con la supresión del acto de venganza en la Corteza Prefontal Dorsolateral (DLPFC en inglés).

El deseo de venganza puede ser la consecuencia de un sentimiento de ira. Pero, ¿es este el caso a nivel cerebral? ¿Qué sucede en el cerebro humano cuando se siente la injusticia?

Para responder estas preguntas, los investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE), Suiza, en cabeza de la Dra. Olga Klimecki-Lenz, investigadora del Centro Suizo de Ciencia Afectiva (CISA), han desarrollado un juego económico en el que un participante se enfrenta al comportamiento justo de un jugador y las provocaciones injustas de otro jugador. Luego observaron, a través de imágenes cerebrales, qué áreas se activaron cuando el participante del estudio experimentó injusticia e ira. En una segunda fase, los científicos le dieron al participante la oportunidad de vengarse. Por lo tanto, identificaron la ubicación en el cerebro de las activaciones que están relacionadas con la supresión del acto de venganza en la Corteza PreFrontal DorsoLateral (DLPFC). Mientras más activo esté el DLPFC durante la fase de provocación, menos se vengará el participante. Estos resultados han sido publicados en Informes Científicos.

Hasta ahora, la investigación sobre la ira y el comportamiento vengativo que resulta de ella se ha basado principalmente en el recuerdo de un sentimiento de ira por parte de los participantes, o en la interpretación de la ira en las caras fotografiadas. Olga Klimecki-Lenz, investigadora del Centro Suizo de Ciencia Afectiva (CISA) de UNIGE, quería localizar en vivo qué áreas del cerebro reaccionaron cuando la persona se enojó y cómo este sentimiento se materializó en un comportamiento vengativo.

Enojarse jugando el juego de desigualdad 

25 personas participaron en el Juego de la Desigualdad, un juego económico creado por Olga Klimecki-Lenz para provocar un sentimiento de injusticia, luego ira, antes de ofrecer a la “víctima” la posibilidad de venganza. “El participante tiene interacciones económicas con dos jugadores, cuyo comportamiento en realidad está pre-programado, algo que él desconoce”. Uno es amigable, ofrece al participante interacciones financieras mutuamente beneficiosas y envía mensajes agradables, mientras que el otro jugador se asegura de multiplicar solo sus propios beneficios, yendo en contra del interés del participante y enviando mensajes molestos”.

El juego tiene lugar en 3 fases, durante las cuales el participante se instala en un escáner de imágenes por resonancia magnética (MRI) que permite a los científicos medir su actividad cerebral. El participante se enfrenta con las fotografías de los otros dos jugadores y los mensajes y transacciones financieras que recibe y emite. En la primera fase, el participante tiene el control y elige qué ganancias distribuye a quién. “Notamos que, en promedio, los participantes aquí son justos con los otros jugadores”, dice Olga Klimecki-Lenz. La segunda fase es la de provocación: el participante recibe pasivamente las decisiones de los otros dos jugadores, y especialmente las provocaciones y la injusticia del jugador desleal, que inducen una sensación de ira calificada en una escala de 0 a 10 por el propio participante. En la última fase, el participante vuelve a ser el maestro del juego y puede elegir vengarse o no, penalizando a los otros dos jugadores. En general, los participantes se mantuvieron amables con el jugador justo, pero se vengaron de las injusticias cometidas por el jugador desleal.

La fase de provocación jugó un papel crucial en la localización de la sensación de enojo en el cerebro. En esta fase se pudo identificar qué áreas estaban relacionadas con los sentimientos de ira, y gracias a la resonancia magnética los investigadores observaron la actividad del lóbulo temporal superior, pero también de la amígdala, conocida principalmente por su papel en la sensación de miedo y en el procesamiento de la relevancia de las emociones, cuando los participantes miraban la fotografía del jugador desleal. Estas dos áreas se correlacionan con los sentimientos de ira: cuanto mayor es el nivel de ira informado por el participante, más fuerte es su actividad.

“Pero el juego de la desigualdad nos permitió, sobre todo, identificar el papel crucial de la Corteza PreFrontal DorsoLateral (DLPFC), una zona que es clave para la regulación de las emociones y que se encuentra en la parte frontal del cerebro”. Olga Klimecki-Lenz explica con entusiasmo. En promedio, los participantes se vengaron del jugador desleal. Sin embargo, los investigadores observaron una variabilidad en el comportamiento que muestra que once participantes, sin embargo, se mantuvieron justo para el jugador desleal. ¿Pero por qué? El equipo de CISA observó que cuanto mayor era la actividad de DLPFC durante la fase de provocación, menos participantes castigaban al jugador desleal. Por el contrario, la baja actividad de DLPFC se asoció con una venganza más pronunciada sobre el participante después de la provocación del jugador desleal. “Observamos que DLPFC está coordinado con la corteza motora que dirige la mano que hace que la elección del comportamiento vengativo sea o no”, continúa el investigador de CISA. “Por lo tanto, existe una correlación directa entre la actividad cerebral en DLPFC, conocida por la regulación emocional y las elecciones de comportamiento”.

¿Suprimir venganza estimulando DLPFC?

Por primera vez, se ha identificado el papel de DLPFC en la venganza y es distinto de las áreas concentradas de ira en la amígdala y el lóbulo temporal superior.

“Uno puede entonces preguntarse si un aumento en la actividad de DLPFC obtenida a través de la estimulación transmagnética, permitiría disminuir los actos de venganza o incluso suprimirlos”.

Fuente: https://www.unige.ch/communication/communiques/en/2018/comment-le-cerveau-supprime-lacte-de-vengeance/

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: