Efecto positivo de los AINES sobre el trastorno depresivo mayor

Los antiinflamatorios no esteroides (AINES), son de los medicamentos más utilizados para el manejo del dolor y la inflamación.

En este grupo encontramos el Diclofenaco, Ibuprofeno, Naproxeno, Piroxicam, Etoricoxib, entre otros, pero al parecer, podrían mejorar los síntomas de la depresión mayor e incluso ser más efectivos si se usan como complemento al tratamiento habitual.

Para este estudio hecho en China, se realizaron búsquedas en la literatura para identificar Estudios Controlados Aleatorios (ECA) potencialmente relevantes hasta el 1 de enero de 2019. El resultado primario fue la eficacia, medida por los cambios medios en la puntuación de depresión desde el inicio hasta el punto final. Los resultados secundarios incluyeron tasas de respuesta y remisión y calidad de vida. La seguridad se evaluó por la incidencia de eventos adversos clasificados. Se calcularon las diferencias de medias estándar agrupadas (DME) y las razones de riesgo. Se realizaron metanálisis de subgrupos según el tipo de tratamiento, el tipo de agentes antiinflamatorios, el sexo, el tipo de patrocinador y la calidad de los estudios.

Para este metanálisis se analizaron 30 ensayos clínicos aleatorios cuyo objeto de estudio era la depresión de 1.610 personas en total y lo pusieron en relación con la toma de placebo o si habían tomado o no alguno de los siguientes fármacos: Ibuprofeno, Acido Acetil Salicílico (Aspirina), Acidos Grasos Omega 3, Estatinas, Esteroides, Antibióticos, medicamentos que disminuyen la producción de químicos inflamatorios (Inhibidores de Citoquinas), N-Acetil Cisteína (NAC) y Modafinilo.

Los resultados indicaron que los AINES fueron un 52% más efectivos a la hora de reducir los síntomas de la depresión en general, y un 79% más comparados con el placebo.

En concreto, los AINES como el ibuprofeno o la Aspirina, las estatinas, los ácidos grasos omega 3 y los antibióticos fueron los fármacos que más efectividad demostraron frente a este trastorno y sus frutos fueron todavía mejores cuando se unió a otros tratamientos antidepresivos habituales.

A pesar de que parecen seguros, los investigadores han alertado de que los ensayos solo se realizaron entre 4 y 12 semanas, por lo que todavía se desconoce los efectos adversos a largo plazo y se debe seguir investigando más mediante ensayos clínicos aleatorios.

https://jnnp.bmj.com/content/early/2019/08/29/jnnp-2019-320912

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