El exceso de sueño aumenta el riesgo cardiovascular

Dormir más de 8 horas, especialmente más de 10 incluyendo el sueño nocturno y las siestas diurnas, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y de muerte en los adultos.

Los adultos deberían dormir entre 6 y 8 horas diarias para mantener una buena salud, según una nueva investigación que revela que una cantidad de sueño superior o inferior incluyendo tanto el descanso nocturno, como las siestas durante el día, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o incluso de morir.

Los investigadores, dirigidos por Chuangshi Wang, estudiante de doctorado de la McMaster and Peking Union Medical College, examinaron a 116.632 adultos, con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años, y que procedían de 21 países con niveles de ingresos diferentes, de 7 zonas geográficas (Norteamérica, Suramérica, Sur de Asia, Asia suroriental, África, China, Europa y Oriente Medio), que participaban en el estudio ‘Epidemiología Rural Urbano Prospectiva (PURE), de inició en 2003.

Los resultados mostraron que en comparación con las personas que dormían el tiempo recomendado (entre 6 y 8 horas al día), las que lo hacían entre 8 y 9 horas diarias tenían un 5% más riesgo de sufrir problemas de corazón o en las arterias del cerebro; si el sueño se prolongaba entre 9 y 10 horas el riesgo aumentaba al 17%, y alcanzaba un 41% en aquellos que dormían más de 10 horas al día. Dormir un total de 6 o menos horas se relacionó con un incremento del 9% en el riesgo cardiovascular, pero este dato no fue estadísticamente significativo.

La media de seguimiento fue de alrededor de 8 años, y en ese tiempo 4.381 personas murieron y 4.365 sufrieron un problema cardiovascular grave como un infarto o un ictus. Los científicos ajustaron los resultados teniendo en cuenta otros posibles factores de riesgo como el sexo, la edad, los antecedentes familiares de patología cardiovascular, el consumo de alcohol o tabaco, la educación, los niveles de presión arterial, si residían en una zona rural o urbana, o si padecían otras enfermedades como diabetes, EPOC o depresión.

Las siestas diurnas se asociaron con un mayor riesgo de muerte o de desarrollar problemas cardiovasculares en aquellos que dormían lo suficiente, o demasiadas horas, durante la noche, mientras que en el caso de los que dormían menos de 6 horas por noche, echar la siesta pareció compensar la escasez de sueño nocturno y reducir esos riesgos, ha explicado Wang.

El profesor Salim Yusuf, investigador principal del estudio, ha recomendado que la población general se asegure de dormir entre 6 y 8 horas diarias, y que aquellos que duerman mucho habitualmente, es decir más de 9 horas al día, deben acudir al médico y realizarse un chequeo para comprobar su salud general. El experto ha añadido que los profesionales sanitarios deberían incluir preguntas sobre la duración del sueño y de las siestas diurnas en las historias clínicas de sus pacientes, que ayuden a identificar a los individuos con un mayor riesgo de sufrir problemas en el aparato circulatorio y el corazón.

Fuente: https://academic.oup.com/eurheartj/advance-article/doi/10.1093/eurheartj/ehy695/5229545

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