El Glifosato produce cáncer y acaba con las abejas

El Glifosato se sigue utilizando como herbicida para acabar con los cultivos de cocaína, pero se han reportado casos de cáncer relacionados con su exposición.

La exposición al Glifosato puede ser directa debido a la aplicación o indirecta debido a la persistencia en la cadena alimentaria. Se encuentra en productos alimenticios y en suministros de agua debido a la escorrentía del uso agrícola.

La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO, por sus siglas en inglés), publicó un comunicado en el que solicitan que la “Exposición de las poblaciones al Glifosato sea eliminado completamente a nivel global”.

El comunicado, del 31 de julio de 2019, se afirma que durante los últimos 15 años, un gran cuerpo de evidencia ha venido demostrando el rol que la exposición a químicos en el ambiente tiene sobre la salud humana.  “Ya sea que los científicos estén revisando el aumento de las tasas de cáncer, los trastornos del desarrollo neurológico, los resultados del embarazo o los defectos congénitos, existe evidencia que respalda el efecto que las exposiciones químicas tienen sobre la salud.

Los productos químicos en mujeres embarazadas pueden atravesar la placenta y, al igual que el metilmercurio, pueden acumularse en el feto y tener secuelas duraderas. Este principio implica que existe una responsabilidad social para proteger al público de la exposición al daño, cuando la investigación científica ha encontrado un riesgo plausible. Estas protecciones se pueden levantar solo si surgen más descubrimientos científicos que brinden evidencia sólida de que no se producirá ningún daño. En algunos sistemas legales, como la Ley en la Unión Europea, la aplicación del principio de precaución se ha convertido en un requisito legal en algunas áreas de la ley”, señala la Asociación.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en el 2015 clasificó al Glifosato en el grupo 2A, como probablemente cancerígeno, y el de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria del mismo año, señaló que “era poco probable que el Glifosato representara un riesgo cancerígeno para los humanos y propusieron una nueva medida de seguridad que reforzará el control de los residuos de Glifosato en los alimentos”.

Pero también mencionan que, ese mismo 2015, ante las dudas e incertidumbres que estaban presentando, la propia FIGO lanzó un grupo de trabajo dedicado, únicamente, a estudiar los impactos que podrían tener productos potencialmente tóxicos sobre las mujeres embarazadas.

“El metaanálisis más reciente afirma que existe un vínculo convincente entre el Linfoma NO Hodgkin y Glifosato”, señalan. Razón por la que la  FIGO “invoca un principio de precaución”.

«Cuando una actividad plantea amenazas de daño a la salud humana o al medio ambiente, se deben tomar medidas de precaución, incluso si algunas relaciones de causa y efecto no están completamente establecidas científicamente», aclaran. Y además, llegan a la conclusión que “La salud global debería ser nuestra luz de guía. Recomendamos que la exposición al Glifosato en las poblaciones termine con una eliminación global completa”.

El Glifosato también extermina las abejas, encargadas de la polinización y fecundación de florales y frutales, lo cual tiene un nivel catastrófico sobre nuestro medio ambiente.

https://www.figo.org/statement-glyphosate-removal
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31342895
https://www.pnas.org/content/115/41/10305

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