El uso a corto plazo de opioides aumenta el placer subjetivo

El sistema opioide humano contribuye a la regulación de las emociones, el placer y el dolor.

Los opioides son analgésicos fuertes. Además de aliviar efectivamente el dolor, los opioides externos pueden mejorar el estado de ánimo y reducir las emociones negativas. Sin embargo, no se sabe mucho sobre el efecto de los opioides en las respuestas emocionales causadas por estímulos externos.

Junto con sus colegas de la Universidad de Aalto y la Universidad de Turku, investigadores de la Universidad de Helsinki y del Distrito de Hospitales de Helsinki y Uusimaa han examinado los efectos del remifentanilo, un opioide y la naloxona, un agonista de opioides, sobre las respuestas emocionales provocadas por una sensación agradable. Y clips de película desagradables.

31 hombres adultos sanos de 20 a 35 años de edad completaron una serie de cuestionarios de calificación emocional subjetiva y luego recibieron remifentanilo intravenoso, placebo y naloxona. Los sujetos fueron cegados a la secuencia de las infusiones. Durante cada infusión, los participantes vieron diez clips de película y calificaron su experiencia de placer y excitación emocional.

«El remifentanilo aumentó significativamente la experiencia de placer causada por los clips de la película, pero no los sentimientos de excitación emocional. Este cambio fue visto a través de estímulos que fueron tanto desagradables como agradables», explica la Dra. Tarja Heiskanen, especialista en anestesiología en el distrito hospitalario de Helsinki y Uusimaa.

La naloxona cambió las calificaciones de las experiencias emocionales a neutral, pero el efecto no difirió significativamente del placebo.

«Parece que el uso de opioides a corto plazo aumenta la positividad de las experiencias emocionales al intensificar los sentimientos de placer y debilitando las experiencias emocionales negativas. Esta puede ser una de las razones que resultan en el inicio de la dependencia después de los primeros casos de uso de opioides», señala Heiskanen.

«En resumen, nuestros hallazgos indican que las respuestas emocionales a los estímulos externos están mediadas por el sistema opioide endógeno».

Los investigadores enfatizan que el efecto de los opioides en las respuestas emocionales y los cambios de humor es diferente cuando los opioides se usan por períodos más largos.

«El uso prolongado de opioides altera el sistema de recompensa del cerebro, disminuyendo su sensibilidad. En consecuencia, la reactividad emocional se ve debilitada y el riesgo de depresión aumenta».

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0007091219302363?via=ihub

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