La soledad aumenta el riesgo de demencia

Sentirse solo es un fuerte predictor de demencia y un factor de riesgo modificable que puede mejorar para reducir su riesgo de demencia.

En este estudio se realizaron entrevistas telefónicas con el fin de medir su soledad y aislamiento social; de igual forma, durante el estudio de 10 años los participantes se sometieron cada 2 años a evaluaciones para determinar su habilidad cognitiva.

Durante el período del estudio, la soledad se relacionó con un aumento del 40 % en el riesgo de demencia y el vínculo fue independiente de otros factores de riesgo, como el género, nivel de estudios, raza, origen étnico e incluso aislamiento social.

El aislamiento social es una distinción importante, ya que es una medida objetiva que refleja el número de contactos que una persona tiene en el ámbito social.

Una persona puede tener una gran cantidad de contactos sociales y aun así sentirse sola, o puede tener una pequeña cantidad de contactos sociales y sentirse en plenitud, por lo que el aislamiento social no siempre es la mejor medida para determinar cómo se siente una persona en el interior. Y aquí es donde entra el factor de la soledad, ya que este hace referencia a la experiencia subjetiva del aislamiento social.

La Dra. Angelina Sutin, investigadora principal de este estudio y docente investigadora de la Universidad Estatal de la Florida explicó. «Solitario» puede tener muchas interpretaciones, dijo Sutin. El estudio de su equipo se refirió a «la experiencia subjetiva del aislamiento social», que está separada del aislamiento social real. Es un sentimiento que no encajas o no perteneces a las personas que te rodean. Puedes tener a alguien que vive solo, que no tiene mucho contacto con la gente, pero que tiene suficiente, y eso satisface su necesidad interna de socializar. Entonces, aunque objetivamente pienses que esa persona está socialmente aislada, no se siente sola. La otra cara es que puedes estar rodeado de muchas personas y participar socialmente e interactuar y sentir que no perteneces. Desde fuera parece que tienes un gran compromiso social, pero el sentimiento subjetivo es que no eres parte del grupo.

Solo las personas que se sentían solas tenían un mayor riesgo de demencia. Asimismo, estas tenían más probabilidades de sufrir otros factores de riesgo de demencia, como depresión, hipertensión arterial, diabetes y antecedentes tanto de tabaquismo como de menos actividad física. Sin embargo, el vínculo entre la soledad y la demencia permaneció igual incluso cuando estos factores se tomaron en cuenta.

Durante el período del estudio de 10 años, la soledad se relacionó con un aumento del 40 % en el riesgo de demencia y el vínculo fue independiente de otros factores de riesgo, como el género, nivel de estudios, raza, origen étnico e incluso aislamiento social.

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