Las bebidas alcohólicas pueden influir en los estados de ánimo

Las bebidas alcohólicas pueden influir en los estados de ánimo

El consumo de alcohol es un problema de salud pública por la morbimortalidad y las lesiones atribuibles al consumo de alcohol.

Según la encuesta internacional sobre el consumo de bebidas alcohólicas hecha en el Reino Unido por el Servicio Nacional de Salud Pública de Gales, la cual contó con unas 30.000 personas de 21 países, mostrando que un 49% de los que beben vino tinto y cerveza afirmaron que les hacía sentirse relajados y despreocupados. 2 de cada 5 personas que bebían cerveza dijeron que les hacía sentirse seguros de sí mismos, mientras que una 1 de cada 4 personas que bebían vino tinto dijeron que se sentían más atractivas después de una copa. Los licores fuertes (mayor concentración de Etanol), provocan los cambios más abruptos en los estados de ánimo. Casi el 60% de los que bebían este tipo de licores dijeron que les hacían sentirse revitalizados y seguros de sí mismos, pero también eran más propensos a sentirse agresivos, enfermos, inquietos o tristes en comparación con los que bebían vino tinto o cerveza. Por ejemplo, casi la tercera parte de los que bebieron licores fuertes dijeron ser más propensos a sentirse agresivos después de un trago o dos, frente al 2.5% de los que bebían vino tinto y un poco menos del 7% de los que bebían cerveza, según los resultados.

De acuerdo con los resultados se pudo observar que los diferentes tipos de bebida alcohólica actúan de forma distinta en el cerebro y las emociones, en relación directa con las respectivas concentraciones de etanol.

Los investigadores encontraron que a medida que la gente siente los efectos de mayores niveles de alcohol, estos aumentos reducen la capacidad del cerebro para suprimir los sentimientos impulsivos y pensar sobre sus consecuencias.

El efecto del alcohol también parece variar según el género. Las mujeres eran más propensas que los hombres a asociar la mayoría de las emociones positivas y negativas con el hecho de beber cualquier tipo de alcohol. Pero hay una excepción notable. Los hombres asociaron con más frecuencia los sentimientos de agresividad con el alcohol, según los resultados de la encuesta. El alcohol reduce la atención sobre las posibles consecuencias de las acciones ya que suprime las partes más racionales del cerebro. Generalmente, los hombres tienen una implicación mayor en la violencia que las mujeres, de modo que no es sorprendente que beber alcohol exponga algunas de estas diferencias subyacentes en las conductas.

Los resultados de la encuesta indican que los alcohólicos, en particular, confían en que beber alcohol les hará sentirse mejor. Por ejemplo, tenían 5 veces más probabilidades de sentirse revitalizados después de beber que las personas que no tenían un problema con la bebida. Pero esos buenos momentos tienen un precio. Las personas que bebían más también reportaron sentir emociones negativas con mayor frecuencia. Tenían 6 veces más probabilidades de sentirse agresivos después de beber y también más probabilidades de sentirse cansados o tristes.

Los hallazgos sugieren que las personas que beben mucho alcohol son incluso más propensas a asociar ciertas bebidas con la revitalización y la confianza. En algunos casos, podrían confiar en ciertas bebidas para tener estos sentimientos, sin embargo al buscar los resultados positivos, las personas que beben mucho alcohol también son más propensas a reportar sentimientos de agresividad, tristeza e inquietud. Esto puede volverse en una espiral peligrosa, en la que beber puede verse como una solución a los problemas emocionales, cuando en realidad los está agravando.

Moderar el ritmo del consumo de cualquier tipo de alcohol es importante para mantener el control y evitar ponerse más ebrio de lo que puede manejar. Optar por bebidas alcohólicas suaves y alternar las bebidas alcohólicas con no alcohólicas puede ser útil.

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