Tener un perro en la infancia disminuye el riesgo de enfermedad mental

Son muchos los estudios que han revelado los beneficios de tener una mascota, como perros o gatos, desde la infancia, algunos de ellos son las mejoras en la autoestima y el desarrollo, menos riesgo de alergia y obesidad y una mayor salud en general.

Los niños que conviven con un perro antes de los 12 años, y especialmente antes de cumplir los tres, podrían tener hasta un 24% menos de riesgo de desarrollar esquizofrenia en la edad adulta, según un reciente estudio.

una reciente investigación ha encontrado que tener un perro antes de los 12 años podría reducir el riesgo de desarrollar esquizofrenia en el futuro.

Antecedentes: Los trastornos psiquiátricos graves como la esquizofrenia y el trastorno bipolar se han asociado con exposiciones ambientales en la vida temprana. El contacto con mascotas domésticas como gatos y perros puede servir como fuente de exposición ambiental durante estos períodos de tiempo.

Métodos: Investigamos la relación entre la exposición a un perro o gato doméstico durante los primeros 12 años de vida y el posterior diagnóstico de esquizofrenia o trastorno bipolar. Estos estudios se realizaron en una cohorte de 396 individuos con esquizofrenia, 381 con trastorno bipolar y 594 controles. Los riesgos de desarrollar esquizofrenia o trastorno bipolar asociado con la primera exposición a una mascota doméstica, gato o perro, se calcularon utilizando el riesgo proporcional de Cox y modelos de regresión logística multivariante, incluidas las covariables sociodemográficas.

Resultados: Descubrimos que la exposición a un perro doméstico se asoció con un riesgo significativamente menor de tener un diagnóstico posterior de esquizofrenia (Hazard Ratio .75, p <.002) Además, se detectó una disminución significativa del riesgo relativo de esquizofrenia después de la exposición al nacer y durante los primeros años de vida. No hubo una relación significativa entre la exposición familiar a un perro mascota y el trastorno bipolar. No hubo asociaciones significativas entre la exposición a un gato doméstico y el riesgo posterior de un diagnóstico de esquizofrenia o trastorno bipolar. Sin embargo, hubo tendencias hacia un mayor riesgo de ambos trastornos en períodos definidos de exposición.

Conclusiones: La exposición a mascotas domésticas durante la infancia y la niñez puede estar asociada con disminución en el desarrollo de trastornos psiquiátricos en la edad adulta.

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