Un posible nuevo fármaco contra el alcoholismo

Un posible nuevo fármaco contra el alcoholismo

Los receptores son estructuras de las membranas celulares capaces de interactuar con fármacos y otros componentes químicos para producir cambios en el organismo, por ejemplo, los antihistamínicos que bloquean los receptores de histamina y reducen los síntomas alérgicos.

Se ha probado con éxito en animales, un fármaco que si finalmente resulta funcionar igual de bien en humanos y sin reacciones adversas graves, podrá algún día ayudar a bloquear los síntomas de abstinencia y la ansiedad que persuaden incesantemente a las personas con alcoholismo a beber de nuevo el nefasto líquido.

Si todo va bien y se comercializa, podría ayudar a mantenerse sobrias a muchas de las personas de todas partes del mundo (15 millones solo en Estados Unidos) que sufren de alcoholismo.

Si el producto del que se ha demostrado que funciona en gusanos y ratas adictos al alcohol puede hacer lo mismo en humanos con mínimos efectos secundarios, será un verdadero avance. Los científicos señalan, sin embargo, que el fármaco tiene más etapas que superar antes de que ello suceda.

Ya hay fármacos en el mercado que se recetan para ayudar a las personas a acabar con su adicción al alcohol, pero para muchos pacientes no son muy efectivos y tienen efectos secundarios bastante negativos. El nuevo fármaco, llamado JVW-1034, actúa sobre una vía molecular diferente en el cuerpo, y hasta ahora, en modelos animales, no ha mostrado efectos secundarios evidentes.

Si bien el fármaco es prometedor, los investigadores planean optimizar sus propiedades químicas para que tenga mejores oportunidades de ser efectivo en humanos. Prevén una pastilla que algún día pueda tomarse para bloquear los síntomas de abstinencia del alcohol y la ansiedad, ayudando a las personas a evitar recaídas. Pero no está claro si tal fármaco podría llegar a curar por completo el alcoholismo. Esa duda se debe a que existen fundamentos genéticos y reguladores de la enfermedad que la comunidad científica no entiende aún por completo y que quizá no resulten alterados de forma permanente por este fármaco. Pese a esto, incluso un fármaco que pudiera tomarse crónicamente o en momentos de propensión aguda a beber alcohol podría suponer un enorme beneficio para las personas que sufren de alcoholismo.

Estos descubrimientos proporcionan la primera evidencia de que un sistema de receptores selectivos está involucrado en los comportamientos de abstinencia al alcohol y que estos nuevos tipos de receptores son un nuevo objetivo potencial para tratar el alcoholismo.

https://www.nature.com/articles/s41386-018-0067-z

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